NARCISISMO Y VERGÜENZA

…”¡qué corte!”

El narcisismo es la identificación de la persona con una imagen, que es la que los padres valoraban, para poder sobrevivir y sentirnos dignos de ser queridos. Esta imagen está dotada de atributos y calificativos (generoso, egoísta, cálido, agresivo, alegre, quejoso, fuerte, inquieto, tranquilo…). Cuando necesitamos permitirnos ser de otra forma diferente a esa imagen, surge una pelea interna con nosotros mismos: agotadora, dolorosa y sin salida.

La vergüenza va de la mano del narcisismo. Cuando el niño necesita atención y el adulto no le atiende y por lo tanto no cubre la necesidad de apoyo y valoración que necesita, el niño siente la falta de confianza y seguridad en sí mismo necesarias para la vida, asumiendo que sus necesidades son indignas así como también lo es él… y entonces, cuando surge la sensación de necesidad, aparece la vergüenza de Ser. No podemos permitirnos cubrir la necesidad porque lo que es indigno es necesitar… es en ese momento cuando se desata la desesperación y  bajada a los infiernos… y queremos que nos trague la tierra, que se desplace el foco de atención, deseamos no estar viviendo lo que nos está pasando, desaparecer… Nos lanzamos mensajes duros contra nosotros mismos, de juicio y desvalorización… y  ese juicio lo proyectamos al mundo sintiéndonos el centro de las críticas de los otros y una sensación profunda de desmerecimiento. En ese momento la conciencia es plena, las sensaciones corporales son conscientes (me estoy poniendo rojo, me sudan las manos, se me ha cambiado la cara…) y con una claridad extrema escuchamos los mensajes narcisistas por incumplimiento del ideal de nosotros mismos (eres un inútil, no te puedes mover, aquí te quedas, eres un invasivo, has interrumpido, qué coño haces aquí, cómo se te ha ocurrido hablar, como se te ocurre quedarte callado…). Y no podemos permitirnos darnos lo que necesitamos: irnos, quedarnos… o bloqueo o huida… porque es indigno, porque estoy disgregado, diseccionado y de alguna manera, yo no estoy.

Y ahora entiendo la expresión utilizada para la vergüenza…”¡qué corte!”. Y es que se corta, se saja, se cercena… el cuerpo ….y la relación interna con uno mismo.

Gracias a Antonio Catalán y a Jordi Soliva que sin saberlo, me han ayudado a entenderlo.

Belén Hernández Rodríguez.

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